Todas las maniobras del examen práctico de la DGT (y cómo clavar cada una)
El examen práctico de la DGT incluye cinco maniobras oficiales a baja velocidad, identificadas con los códigos G (marcha atrás en recta y curva), H (cambio de sentido en una calle sin salida), I.1 (aparcamiento en línea o en cordón), I.2 (aparcamiento en batería) e I.3 (aparcamiento en perpendicular). El examinador te hace ejecutar al menos dos de ellas, y cada una debe completarse con limpieza dentro de las reglas sobre movimientos y distancia al bordillo: tocar o subirte al bordillo, o arrancar sin comprobar el ángulo muerto, puede suspenderte directamente.
Cómo encajan las maniobras en el examen
El examen de circulación en vías abiertas del permiso B no consiste solo en conducir entre el tráfico. En algún momento del recorrido, que dura unos 25 minutos, el examinador te llevará a una calle tranquila, a la explanada del centro de exámenes o a un aparcamiento y te pedirá que realices las maniobras controladas. La DGT define cinco, y la regla es sencilla: el examinador elige al menos dos para que las hagas. Tú no decides cuáles, ni sabes de antemano qué te va a tocar, así que tienes que llevarlas preparadas las cinco.
Hay dos reglas que se aplican a todas las maniobras y que deciden si las apruebas:
- El máximo de tres movimientos. Las maniobras de aparcamiento y de cambio de sentido deben completarse en un máximo de tres movimientos.
- Qué se considera un movimiento. Un movimiento es cada cambio en el sentido de la marcha: cada vez que pasas de avanzar a retroceder, o al revés, cuenta como uno. Detenerte y continuar en el mismo sentido no es un movimiento nuevo; pasar de marcha atrás a marcha adelante sí lo es.
El vehículo no debe golpear nunca los conos, postes o líneas que delimitan la zona de la maniobra, ni debe tocar o subirse al bordillo en ningún momento. Estas son las líneas que separan un aprobado limpio de una falta eliminatoria, así que memorízalas antes que cualquier otra cosa.
| Código | Maniobra | Qué evalúa |
|---|---|---|
| G | Marcha atrás en recta y curva | Control en marcha atrás y trazado de la curva con el volante |
| H | Cambio de sentido en calle sin salida | Dar la vuelta al coche en un espacio reducido |
| I.1 | Aparcamiento en línea (cordón) | Estacionar marcha atrás junto al bordillo |
| I.2 | Aparcamiento en batería | Estacionar en plaza diagonal y salir de ella |
| I.3 | Aparcamiento en perpendicular | Estacionar en plaza a 90° y salir de ella |
Marcha atrás en recta y curva (código G)
Es la clásica prueba de marcha atrás. Circulando hacia delante por un carril de una calzada marcada o simulada, te detienes al menos 10 metros antes del inicio de una curva, medidos desde la parte trasera del coche. Desde ahí das marcha atrás: retrocedes por el tramo recto, trazas la curva y continúas en marcha atrás al menos otros 10 metros de recta al otro lado, todo a una velocidad suave y uniforme.
Cómo clavarla:
- Mantén una velocidad lenta y constante. Jugar con el embrague en el punto de fricción te da el control para hacer pequeñas correcciones de volante.
- Gírate y mira por la luneta trasera: no te fíes solo de los espejos en el tramo recto. Usa los retrovisores para controlar ambos bordes del carril.
- Corrige con golpes de volante pequeños y anticipados al trazar la curva. Las correcciones grandes y tardías son las que acaban metiendo una rueda en la línea o el bordillo.
- Mantente centrado. El coche no debe tocar los bordillos, pisar las marcas del carril ni derribar los hitos que delimitan la zona en ningún momento.
Cambio de sentido en calle sin salida (código H)
Aquí entras en una calle sin salida simulada y tienes que dar la vuelta al coche para salir en sentido contrario; en la práctica, un cambio de sentido en tres tiempos en un espacio reducido. Normalmente giras hacia un lado, luego usas un movimiento hacia atrás y otro hacia delante para orientar el morro y salir conduciendo.
Cómo clavarla:
- Da el volante a tope y con rapidez mientras el coche está en movimiento, y endereza antes de llegar al límite en cada pasada.
- Vigila el voladizo delantero y trasero. Los paragolpes sobresalen por delante de las ruedas, así que las esquinas alcanzan los conos o el bordillo antes de lo que esperas.
- No te pases del límite de movimientos. Esta maniobra está pensada para resolverse en pocos movimientos, así que planifica la primera marcha atrás para que haga la mayor parte del giro en lugar de desaprovecharla.
- Mira por encima de ambos hombros antes de cada cambio de sentido: el examinador valora tu observación tanto como tu manejo del volante.
Aparcamiento en línea (código I.1)
El aparcamiento en línea es la maniobra que más temen los aspirantes, y la que tiene la regla más exigente. Pasas la plaza hasta que tu eje trasero la rebasa, te detienes en paralelo al bordillo a la altura del coche o el hito de delante, y luego entras marcha atrás con suavidad. El criterio de la DGT: al terminar, el borde exterior de la banda de rodadura del neumático del lado del bordillo debe quedar a no más de 0,30 metros (30 cm) del bordillo, y debes completar el estacionamiento en un máximo de tres movimientos. Además, después tienes que salir de la plaza también en un máximo de tres movimientos.
Cómo clavarla:
- Coloca bien la posición de partida. Sitúate más o menos en paralelo y a una distancia aproximada del ancho de un coche antes de empezar: una mala colocación hace imposible terminar dentro de los 30 cm.
- Entra marcha atrás despacio y deja que trabaje la dirección. Evita girar el volante con el coche parado (lo que llaman "girar en seco"): es brusco y da imagen de poco control.
- Termina recto y pegado. Si te quedas fuera del margen de 30 cm, se permite un único reajuste hacia delante y atrás dentro del cupo de tres movimientos.
- Antes de arrancar para salir, comprueba el retrovisor izquierdo y el ángulo muerto girando la cabeza por encima del hombro. Incorporarte sin mirar es una falta grave que pasa a ser eliminatoria cuando genera peligro.
Aparcamiento en batería (código I.2)
El aparcamiento en batería es la maniobra en plaza diagonal que ves en los aparcamientos de supermercado, donde las plazas quedan en ángulo respecto al pasillo. Colocas el coche centrado dentro de la plaza marcada, dejando holgura suficiente a ambos lados para abrir las puertas, y debes poder entrar y salir sin golpear las líneas o barreras que delimitan el espacio, de nuevo dentro del límite de tres movimientos.
Cómo clavarla:
- Aproxímate por el lado correcto para que el ángulo de la plaza juegue a favor de tu radio de giro, no en contra.
- Busca terminar centrado entre las líneas, con huecos iguales a derecha e izquierda. Pegarte a un lado te resta puntos y puede impedir el acceso a las puertas.
- Practica tanto entrar de morro como salir marcha atrás, y comprueba los retrovisores y el ángulo muerto antes de salir marcha atrás al pasillo.
Aparcamiento en perpendicular (código I.3)
El aparcamiento en perpendicular es la versión a 90°: plazas en ángulo recto respecto al pasillo, la distribución más habitual en los aparcamientos. Los requisitos son los mismos que en batería: el coche debe terminar centrado en la plaza con holgura lateral para las puertas, sin tocar las líneas o barreras que la delimitan, y en un máximo de tres movimientos tanto para aparcar como para salir.
Cómo clavarla:
- Entrar marcha atrás suele salir más limpio que entrar de morro, porque te deja preparado para salir hacia delante con visibilidad total. Practica la versión de entrar marcha atrás hasta que te salga por defecto.
- Empieza a girar cuando tu retrovisor se alinee con el borde de la plaza objetivo: un punto de referencia constante hace que el ángulo te salga siempre igual.
- Endereza las ruedas en cuanto el coche quede recto en la plaza, para terminar en paralelo a las líneas y no torcido.
- Como siempre, mirar por encima del hombro antes de salir marcha atrás no es negociable.
El margen de 30 cm y qué cuenta como movimiento
Dos cifras deciden la mayoría de las puntuaciones en las maniobras, así que ten claro qué significan. La regla de los 30 cm se aplica al aparcamiento en línea: es la distancia máxima entre el neumático del lado del bordillo y el bordillo al terminar. Si te quedas demasiado lejos, no has aparcado correctamente; tocar o subirte al bordillo es peor y es eliminatorio.
El límite de tres movimientos es donde los aspirantes pierden puntos sin darse cuenta. Como un movimiento se define como cada cambio en el sentido de la marcha, un aparcamiento en línea limpio puede resolverse básicamente con una marcha atrás continua más una pequeña corrección. Cada vaivén adicional hacia delante y atrás es otro movimiento, y pasarse de lo que el espacio realmente exige se penaliza. Si empiezas a hacer movimientos sin sentido, también aumenta la presión del tiempo: los examinadores no dejan que una maniobra se alargue indefinidamente.
| Regla | Se aplica a | Qué suspende / resta puntos |
|---|---|---|
| ≤ 30 cm del bordillo | Aparcamiento en línea (I.1) | Terminar demasiado lejos; tocar el bordillo |
| Máximo 3 movimientos | Todas las maniobras de aparcamiento y cambio de sentido | Cambios de sentido extra más allá de lo que el espacio necesita |
| Sin contacto con los límites | Todas las maniobras | Golpear conos, líneas, postes o el bordillo |
Los errores eliminatorios más habituales
Una falta en una maniobra puede ser una deducción leve o un suspenso directo. Las eliminatorias (los errores que terminan el examen por bien que hayas conducido en lo demás) giran en torno a dos temas: golpear cosas y no mirar.
- Subirte al bordillo o golpearlo con fuerza. Montar una rueda en el bordillo, o golpearlo con fuerza, se considera eliminatorio. Un roce leve puede ser una deducción; subirte a la acera no.
- Golpear los conos, postes o líneas que delimitan la zona de la maniobra. Esto se penaliza y puede ser eliminatorio cuando refleja pérdida de control o un impacto importante, pero un toque leve y de poca entidad suele ser una falta menor (deficiente) y no un suspenso automático.
- No comprobar los retrovisores y el ángulo muerto antes de moverte. Salir de una plaza de aparcamiento, salir marcha atrás de una plaza o cambiar de sentido sin la observación adecuada se puntúa normalmente como una falta deficiente, no como un suspenso automático; pasa a ser eliminatoria si genera una situación de peligro real (como obligar a otro usuario de la vía a reaccionar) o si esas faltas deficientes se acumulan hasta el umbral de suspenso. El examinador puntúa tu atención, no solo tu manejo del volante.
- Que el examinador tenga que intervenir. Si el profesor o el examinador usa los dobles mandos para frenar o girar y evitar un problema durante una maniobra, es suspenso automático.
- Superar el límite de movimientos de forma flagrante o ser incapaz de completar la maniobra en el espacio disponible.
El patrón está claro: las maniobras no evalúan si sabes aparcar como un especialista de cine. Evalúan el control a baja velocidad, el sentido del espacio y, sobre todo, la observación. Acierta con las miradas, mantén el coche lejos del bordillo y de las líneas, y respeta el cupo de movimientos, y las maniobras se convierten en la parte más controlable de todo el examen, porque, a diferencia del tráfico real, las variables dependen por completo de ti.
Ten en cuenta que los procedimientos exactos y los matices pueden variar ligeramente entre centros de exámenes y con el tiempo, a medida que la DGT actualiza sus Criterios de Calificación. Toma esta guía como el marco general y confirma los detalles concretos de tu zona con tu autoescuela antes del día del examen.