El examen práctico de la DGT: qué pasa de verdad el día del examen
El examen práctico de la DGT (el examen de circulación) para el permiso B dura unos 25 minutos por vías públicas reales: una breve comprobación de seguridad antes de arrancar, alrededor de 10 minutos de conducción autónoma en los que sigues las señales sin instrucciones, y luego una fase dirigida con maniobras concretas, todo evaluado según los Criterios de Calificación (Marzo 2026) de la DGT, con el resultado confirmado poco después y un permiso provisional válido durante tres meses una vez apruebas.
Cuánto dura el examen y cómo se estructura
Para un permiso de coche estándar (clase B, BE y la autorización B96), la prueba en vía abierta dura aproximadamente 25 minutos de conducción real en tráfico. Las pruebas de moto de clase A1 y A2 también rondan los 25 minutos, mientras que las categorías pesadas (C, D y sus variantes) se prolongan unos 45 minutos. El cronómetro se refiere al tiempo de conducción, no a la cita completa: incluyendo la presentación, las comprobaciones previas y la espera de tu turno, cuenta con estar en el centro de exámenes bastante más tiempo.
La conducción en sí se divide en dos partes. El primer tramo —aproximadamente los diez minutos iniciales— es la fase autónoma (de conducción libre), en la que conduces siguiendo las señales hacia un destino general sin instrucciones giro a giro. El tiempo restante es la fase dirigida, en la que el examinador te da instrucciones concretas y te pide que ejecutes maniobras determinadas. Ambas fases se evalúan de la misma forma.
| Permiso | Tiempo de conducción en vía abierta |
|---|---|
| B, BE, B96 | ~25 minutos |
| A1, A2 | ~25 minutos |
| C, C1, D, D1 y variantes | ~45 minutos |
El documento que manda: los Criterios de Calificación (marzo de 2026)
La forma en que el examinador te puntúa no es arbitraria. Sigue un documento oficial de la DGT, los Criterios de Calificación de las pruebas de control de aptitudes y comportamientos en circulación, en su versión de marzo de 2026. Esta actualización se publicó para alinear la calificación con el Real Decreto 465/2025, que reformó las normas de señalización en el Reglamento General de Circulación. Los criterios se aplican a las pruebas de aptitud realizadas a partir del 16 de marzo de 2026.
El documento clasifica los errores en tres niveles. Entenderlos te dice exactamente dónde está el peligro:
| Tipo de falta | Qué significa | Efecto |
|---|---|---|
| Eliminatoria (E) | Conducta o infracción de una norma que pone en peligro tu seguridad o la de otros usuarios de la vía | Suspenso inmediato |
| Deficiente (D) | Conducta que obstaculiza notablemente a otros vehículos o afecta gravemente a las distancias de seguridad | Pesa mucho en tu contra |
| Leve (L) | Un error menor que no crea peligro | Se tolera en cantidades limitadas |
Una sola falta eliminatoria pone fin al examen, por muy bien que haya ido el resto de la conducción. Por eso un candidato por lo demás tranquilo puede suspender por un momento de descuido: saltarse una línea de detención, no ceder el paso o forzar al examinador a intervenir.
Antes de conducir: documentación y la comprobación de seguridad
Preséntate con tu DNI/NIE y, si te has formado en una autoescuela, el papeleo lo gestiona el centro. Si tu informe de aptitud psicofísica lo exige, debes llevar puestas las gafas o las lentillas. El coche en el que te sientes será normalmente el vehículo de doble mando de tu autoescuela, que el profesor puede frenar desde el asiento del copiloto.
Antes de ponerte en marcha, el examinador suele hacerte una breve pregunta aleatoria de seguridad o mecánica básica —una verificación—. No son preguntas con trampa, sino prácticas, y normalmente abarcan cosas como:
- Cómo comprobarías el estado o la presión de un neumático
- Cómo encender e identificar determinadas luces: cruce, carretera, antiniebla, emergencia
- Cómo comprobar el nivel de un líquido, como el aceite, el refrigerante o el limpiaparabrisas
- Accionar los intermitentes u otro mando básico
Respondes o lo demuestras en el coche; no se espera que seas mecánico. Después ajustas el asiento, los espejos y el reposacabezas, te abrochas el cinturón y confirmas que estás listo antes de arrancar.
Fase 1: la fase autónoma, conducir guiándote por las señales
Durante aproximadamente los primeros diez minutos conduces de forma autónoma. El examinador te indica una dirección o un destino general y luego permanece prácticamente en silencio, interviniendo solo cuando es estrictamente necesario. Tu trabajo es leer la vía y la señalización y tomar tus propias decisiones: elegir el carril correcto, respetar los límites de velocidad y las señales, juzgar las preferencias de paso y adaptarte con soltura al tráfico que te rodea.
Lo que realmente se evalúa aquí es tu independencia como conductor: tu observación, tu anticipación, tu disciplina de carril y cuánta confianza —o inseguridad— transmite tu conducción. Esta fase premia a los candidatos que han conducido lo suficiente por vías reales como para reaccionar sin que les digan qué hacer.
Fase 2: la fase dirigida y las maniobras
En la fase dirigida el examinador se vuelve más activo, dándote instrucciones y pidiéndote que ejecutes maniobras concretas. El conjunto exacto varía según el centro de exámenes y según lo que permita el recorrido, pero debes estar preparado para cualquiera de los ejercicios habituales realizados en tráfico real, como:
- Estacionamiento: en paralelo, en línea o marcha atrás en una plaza de batería
- Una parada controlada y una salida segura, incluso en pendiente (arranque en rampa)
- Un cambio de sentido en un espacio reducido (en tres maniobras o usando una calle lateral)
- Circular marcha atrás en línea recta o tomando una curva
- Incorporarse y salir de vías de mayor velocidad, cambios de carril y adelantamientos cuando proceda
Estas maniobras ahora se realizan en vías abiertas y no solo en un circuito cerrado, por lo que deben ejecutarse respetando a los demás vehículos, peatones y ciclistas. El control, la observación y la seguridad importan más que la rapidez; precipitar una maniobra hacia un peligro es exactamente lo que provoca una falta grave o eliminatoria.
El formato con dos alumnos: quién se sienta dónde
A muchos candidatos les sorprende saber que comparten el coche. La disposición habitual el día del examen es:
- Tú en el asiento del conductor.
- Tu profesor en el asiento del copiloto, junto al doble mando.
- El examinador detrás —normalmente en el asiento trasero detrás del profesor—, dándote instrucciones y calificándote.
- Un segundo candidato, tu compañero de clase, también detrás, esperando su turno.
Lo normal es que se examine a dos candidatos uno tras otro en el mismo vehículo, así que cuando termina tu conducción te pasas atrás y tu compañero coge el volante. No se puede hablar entre candidatos durante el examen, y tampoco debes charlar con el profesor: la única voz a la que respondes es la del examinador. Trata toda la sesión, incluido el tiempo que pasas en el asiento trasero, como parte del examen formal.
Conducir por vías públicas reales
Esto no es un circuito cerrado. Conduces en tráfico real: rotondas, cruces, pasos de peatones, ciclistas, autobuses, calles urbanas y vías más rápidas según el recorrido. Las rutas las elige el centro de exámenes y no conocerás el trayecto exacto de antemano, aunque las autoescuelas suelen practicar previamente las zonas típicas de la localidad. Espera lo inesperado: una furgoneta de reparto en doble fila, un peatón que se cruza, una preferencia de paso poco clara. Cómo gestionas las sorpresas del mundo real es precisamente lo que el examinador quiere ver.
Cómo se aprueba o se suspende, y cuándo te enteras
Durante toda la conducción el examinador anota tus faltas en un acta de evaluación. El resultado es binario: APTO (aprobado) o NO APTO (suspenso). Apruebas si completas el examen sin una falta eliminatoria y te mantienes dentro de los límites tolerados para las faltas menores que establecen los Criterios.
La rapidez con la que conoces el resultado varía. En muchos casos el examinador informa a los candidatos al final de la sesión; por norma de funcionamiento, el resultado se comunica como máximo cada dos candidatos, así que una vez que tu compañero también ha conducido, el examinador puede dar el veredicto. Aun así, el resultado vinculante y oficial es el que publica la DGT: las calificaciones del examen práctico se ponen a disposición a través de la sede electrónica de la DGT y la app miDGT, normalmente a partir del día siguiente al examen. Si te dicen «apto» en el coche, tómalo como fiable, pero confírmalo en miDGT antes de darlo por hecho.
Si suspendes, tienes derecho a repetir el examen; pides otra cita y (si has usado una autoescuela) normalmente una nueva tanda de clases prácticas. No hay más penalización que el tiempo y el coste de volver a presentarte.
Después de aprobar: el permiso provisional y la tarjeta física
Aprobar no te pone al instante una tarjeta de plástico en la mano. Una vez superados todos los exámenes teórico y práctico, tienes derecho a conducir de inmediato con una autorización provisional de conducción (autorización provisional / permiso temporal).
- Es válida durante un máximo de tres meses desde su emisión, que es el plazo en el que la DGT fabrica y envía por correo tu tarjeta definitiva.
- Normalmente puedes descargarla tú mismo —por ejemplo a través de miDGT— sin desplazarte a una Jefatura de Tráfico. Incluye tus datos, tu número de expediente y la categoría obtenida.
- Te permite conducir legalmente solo en España; no es válida en el extranjero. Llévala contigo siempre que conduzcas.
- Tu tarjeta física llega más tarde por correo, generalmente dentro de esos tres meses. Si se retrasa, el documento provisional te mantiene en regla mientras tanto.
Recuerda también que los conductores noveles tienen una tasa de alcoholemia más baja durante sus primeros años y, como todos los conductores, empiezan con un saldo fijo de puntos, así que los hábitos que evalúa el examen son los mismos que protegen tu permiso después.
Cómo prepararte para lo que el examen evalúa de verdad
El examen práctico premia a los conductores que han interiorizado las normas tan a fondo que reaccionan correctamente sin pensar; la fase autónoma lo deja explícito. La mejor preparación combina muchas horas de conducción supervisada con un dominio sólido de la teoría que hay detrás de las preferencias de paso, las señales, los límites de velocidad y las maniobras, para que el día del examen simplemente estés conduciendo, no calculando.